«Disfraces y promesas vacías»: campaña electoral boliviana fue cuestionada por falta de propuestas sustanciales

El actual proceso electoral en Bolivia está siendo duramente criticado por diversos sectores de la opinión pública, que señalan un alarmante vacío de propuestas concretas y una excesiva teatralización política.
La denuncia más recurrente se centra en la estrategia de campaña de varios candidatos presidenciales, quienes han recurrido a la instrumentalización de símbolos culturales, incluyendo el uso de indumentaria indígena y los emblemáticos ponchos rojos, en un aparente intento de capitalizar el voto popular.
Analistas y ciudadanos han expresado su preocupación por lo que perciben como una superficialización del debate político.
«Hemos visto más disfraces que planes de gobierno. Los políticos solo han ofrecido ‘nubes’ en lugar de soluciones reales para los problemas estructurales que aquejan a Bolivia,» señaló un conocido politólogo.
Esta crítica apunta a que, en lugar de abordar las crisis económicas, la inestabilidad social, los desafíos en salud, educación y la diversificación productiva, las candidaturas se han enfocado en una pugna de imágenes y simbolismos vacíos de contenido.
LA URGENCIA DE PROPUESTAS PARA «SALVAR BOLIVIA»
La ciudadanía demando urgentemente que los candidatos cumplan con las promesas electorales y que presenten planes viables y fiscalizables. Las preocupaciones giran en torno a:Crisis Económica: Falta de estrategias claras para la escasez de divisas, el déficit fiscal y la dependencia de la exportación de materias primas.
Infraestructura y Servicios: Ausencia de proyectos de gran envergadura y de sostenibilidad a largo plazo que trasciendan el corto ciclo electoral.
Polarización: La campaña se ha caracterizado por ataques personales y la profundización de la polarización, desviando la atención de la agenda nacional.
La retórica de campaña, según los críticos, se ha limitado a promesas genéricas e irrealizables, lo que siembra la desconfianza en el electorado.
La crítica social enfatiza que el país necesita propuestas con fundamento técnico y económico para «salvar Bolivia», y no simplemente actos performáticos diseñados para la foto o el clip viral.



